Comer con cabeza en casa y de viaje

Mi amiga Sara, una nutricionista mexicana que conocí en Leeds, me ha pedido que escriba una entrada sobre la “comida y la alimentación responsables”. Recomiendo que leáis su blogsi os interesa cómo alimentaros de forma más sana, que es mucho más que comer frutas y verduras.

No me salgo mucho del turismo, ya que comer puede resultar una parte importante de nuestro viaje.

Aquí van dos ejes sobre los que debería girar el consumo alimentario y las razones que los sustentan (por cierto, son válidos tanto el consumidor/turista como para restaurantes u hoteles que, cambiando su cadena de sumistro, pueden contribuir al desarrollo sostenible):

Consumir productos locales siempre que sea posible. Este simple eslogan debería ser nuestra guía para comer, tanto en casa como fuera (y no sólo comida). Hay muchas razones por las que seguir esta indicación:

- Reduce la necesidad de transporte, disminuyendo el consumo de combustibles fósiles y por lo tanto las emisiones de CO2 y la dependencia del petróleo.

- Preserva la diversidad de los alimentos del mundo.

- Apoya el desarrollo sostenible, la seguridadsoberanía alimentaria.

Además, en turismo  consumir productos locales en lugar de importarlos contribuye a que los ingresos turísticos se distribuyan entre la población local y puede convertir los alimentos locales en parte del atractivo turístico.

El segundo eje es consumir productos de agricultura biológica (orgánicos). Los alimentos producidos sin fertilizantes y sin modificaciones genéticas (OGM) no sólo son buenos para nuestra salud, también lo son para el medio ambiente.

Las limitaciones. Es casi imposible alimentarse exclusivamente de productos locales y orgánicos. Lamentablemente, el sistema alimentario global, basado en transporte movido por  combustibles fósiles y subsidios agrícolas, está consiguiendo que incluso en África se importen cada vez más productos producidos a miles de kilómetros de allí, destruyendo el tejido agrícola. Otro obstáculo es el sobreprecio de los alimentos orgánicos, que no todos pueden o quieren pagar. En el caso del viaje, hay una cuestión práctica: muchas veces nos vemos obligados a comprar productos importados para ahorrarnos males digestivos.

También se debe:

Al comprar un producto que no se produce cerca como el café o el chocolate, podemos optar por comprar productos con el sello de comercio justo, que además suelen ser orgánicos. Sin embargo, debemos evitar las marcas blancas que lleven este sello, ya que presionan los márgenes de beneficio de los productores.

El tema de las marcas blancas es complicado. Al principio parecía que era una forma en que el consumidor y la gran superficie se aliaban para “puentear” las grandes marcas, evitando los gastos de márketing. A medida que el éxito de las marcas blancas aumenta, surgen dudas y preocupaciones sobre el impacto que tienen sobre el tejido productivo al conferir un creciente poder a las grandes cadenas de supermercados.

También está el problema del márketing. Los productos industriales suelen ser más bonitos y atractivos. Por ejemplo, la fruta.

Aunque probablemente, los consumidores por sí solos no podrán transformar completamente la forma en que se consume y produce la comida, no debemos olvidar que el consumo tiene en la economía de mercado la capacidad de decidir sobre la producción. Si una parte de los consumidores introduce elementos éticos en su criterio de compra, se puede cambiar lo que se produce para mejor. Las empresas también deben ejercer su responsabilidad compartida y actuar en consecuencia.

Ah, y los organismos públicos también tienen su responsabilidad en este tema. ¡No olvidemos recordárselo de vez en cuando!

Para saber más:

Web dedicada al consumo responsable de la fundación ECODES

Producción y consumo responsable de dos caras de la misma moneda.

Slow Food Movement

Y algunos documentales:

- King Corn, sobre la hiperproducción y monocultivo de maíz (maní) en EEUU.

- Food Inc., sobre la producción mevanizada de alimentos en EEUU.

- We feed the world! documental austriaco que analiza la red de producción alimantaria global.

La difícil convivencia entre turistas y residentes locales

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¿El turismo da la espalda a la realidad?

Un par de bloggeros han propuesto que hoy se hable de la convivencia desde cualquier punto de vista. A mí me gustaría escribir un poco sobre la convivencia entre turistas y residentes locales.

A veces ni se puede hablar de convivencia: pensemos en los adolescentes europeos que van a empborracharse a Lloret de Mar, un pueblo de la Costa Brava catalana que ofrece barra libre un precio muy bajo, con las consecuencias que todo el mundo cabría esperar. En este caso, ¿es el lugar algo más que un escenario (y de clima) para que el visitante pueda disfrutar de la compañía de otros turistas? Esto también sucede en Calviá en Mallorca o Varadero Cuba: el turismo-burbuja. Lo que sí suele existir son las consecuencias negativos del turismo: ruídos, vómitos y alboroto; todo  se permite por el beneficio  que este tipo de turismo reporta a algunos.

Sin embargo, muchas veces los turistas comparten espacios con los locales. Cuando esto se hace de forma masiva, como cuando un crucero atraca en una ciudad, podemos ver rebaños de turistas-ovejas guiados por un guía que lleva una señal en alto para que puedan seguirle. Ahí tampoco hay mucha convivencia, y la que hay se circunscribe al intercambio comercial o regateo con los comerciantes locales.

El pastor y su rebaño

El pastor y su rebaño

A veces la convivencia se da en los hoteles o recintos turísticos entre el turista y el empleado. Esta es una relación humana que no puede ser real en apariencia al estar el empleado limitado a su contexto laboral. Así el turista recoge sonrisas y comentarios agradables de los empleados, es decir, lo que el turista quiere ver y escuchar. No se produce un intercambio de ideas o puntos de vista auténtico.

Cuando el viaje es más viaje y menos turisteo, pueden darse situaciones más propicias para la convivencia. Si invertimos un poco de tiempo conversando tranquilamente con los nativos, seguramente podremos hacernos una idea mucho más real de cómo es la vida de las gentes. A veces las excursiones organizadas pueden resultar muy intrusivas: imaginemos que alguien se mete en nuestra boda a hacer fotos.  Pero cuando nos metemos demasiado en la casa del visitado, pueden surgir problemas. Aunque en nuestro país casi todos los actos públicos puedan ser fotografiados, no tiene por que ser así en todas partes: hay que tener cuidado o pueden surgir problemas. En San Juan de Chamula por poner un ejemplo extremo, se realizan ceremonias mayas para los que los locales no admiten fotos. Un francés que no respetó esto fue linchado por hacer fotos cuando no debía.

Una forma más genuina de conocer a la gente local es usar Couchsurfing, donde podremos meternos en el backspace, es decir, el espacio privado de los residentes, además con su permiso. El rol que adoptaremos no será el de turista sino el de invitado, que en muchas culturas conlleva una gran respeto, por ejemplo en la cultural árabe. Algunos viajeros independientes que se atraven a hacer auto-stop y a aventurarse por lugares que no salen en las guías, muchas veces se encuentran mucho más arropados y merecededores de atención que cualquier turista en un lugar conocido.

Relaciones de poder en el ámbito turístico
¿Qué relaciones de poder hay en el ámbito turístico?

Por otro lado, los residentes autóctonos no están libres de culpa. Muchas veces en lugar de una persona, cuando ven un turista, ven un billete verde y se dan a todo tipo de artimañas para conseguirlo. Así ahuyentan a los turistas y dejan una imagen pésima del lugar. A veces, esto se llega a industrializar como en la prostitución . Tailandia por ejemplo es país muy permisivo  con el turismo sexual, que genera una gran cantidad de divisas al país. A veces esta relación de prostitución se da, en mi opinión, aunque no haya intercambio sexual. las relaciones turista-local son en muchos casos neocoloniales, donde el hombre blanco se hace servir por el nativo. Además los turistas gozan de más derechos que los locales: pueden vestir como quieran, hacer ruido, incluso actos vandálicos con la vista gorda de la policía.

No siempre el turismo tiene por qué tener como objetivo conocer “el alma de un país”. Sitios como Benidorm cumplen su función y son capaces de satisfacer las necesidades de vacaciones de cientos de miles de personas en un verano y todas las partes saben a qué atenerse.

Sin embargo, si alguien cree que se puede conocer bien un país haciendo turismo, creo que está equivocado. Cualquier estancia por intensa que sea, si se limita a unos días o semanas será, por definición, superficial. Pero intentemos que por superficial que sea, al menos sea un trozo auténtico de la realidad el que nos llevamos y no simplemente una confirmación de nuestros prejucios. Leer antes del viaje,  un ritmo pausado (slow travel) y respeto seguramente ayudarán a conseguir conocer mejor al otro, si es eso lo que nos proponemos.

Divertida animación sobre dos formas muy diferentes de viajar [IT]

La “Agenzia Regionale per la Prevenzione e Protezione Ambientale del Veneto” (ARPAV) ha producido una divertida animación para promover el turismo sostenible: Viaggiatori ! e ? viaggiatori

El video analiza los diferentes aspectos del viaje: La preparación, el vestuario, el itinerario, el contacto humano, las comidas, la pareja, los recursos, vacaciones alternativas, el comportamiento, la montaña, la vuelta a casa.

Me parece que el video, ya sea reportaje o documental, es la herramienta de cambio social más potente de nuestra época, pues se adapta perfectamente al medio más horizontal -internet- y emplea el lenguaje audiovisual, al que ya nos hemos acostumbrados.

Podéis ver el vídeo a continuación: Sigue leyendo

Turismo vital: vivir la experiencia local con la gente del lugar

Por MARIA VICTORIA RODRÍGUEZ:

Alfarero

Alfarero

¿Te has planteado alguna vez la posibilidad de meterte y compartir la vida de la gente del lugar que visitas? Tener una experiencia personal, practicar un turismo vital que te lleve a comprender desde dentro a la sociedad que te recibe.

Generalmente al organizar un viaje se nos presentan las opciones clásicas: visita de la ciudad, museos, etc. Y cuando llegamos a nuestro destino, además de todo ello, vemos gente trabajando, artesanías, producciones locales, tradiciones… que nos llaman la atención y que quisiéramos compartir.

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Slow tourism: viajar tranquilamente

slow-food-logo[1]

El Movimiento Slow o Slow Movement nació en los 80 para oponerse al vertiginoso ritmo de los países de Norte. Se está intentando aplicar la filosofía de tomarse las cosas más lentamente a las ciudades, la comida, a la educación, a la lecturay por supuesto al viaje y al turismo.

Ni que decir tiene que el concepto de slow tourismo y turismo sostenible, se solapan ampliamente y que lo que sirve para uno también sirve para otro. Viajar más lentamente, nos permite:conocer mejor los lugares que visitamos, socializar más, relajarnos más y emitir menos menos por día de vacaciones.

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