
Se repite la matraca de deberíamos elegir la bici, el tren y el bus (en este orden) para transportarnos de un lugar a otro. Citamos el cambio climático, la contaminación, la salud… pero ahora, gracias a este informe (abajo completo) de la Universidad de Karlsruhe, Alemania, sobre los costes externos del transporte tenemos más argumentos. Ya podemos emplear un lenguaje que todo el mundo entiende: Euros.