Recientemente he encadenado dos eventos dedicados al turismo responsable. Por un lado, el Congreso de Ética y Turismo de la OMT, que ya comenté, y por otro, Futuralia, un acto organizado por Nexotur, un medio de comunicación para profesionales del turismo.
En ambos casos -salvo excepciones- no se comentaron los impactos negativos del turismo, las malas prácticas de la industria turística fueron obviadas y los errores de planificación turística parece que a todos pasaron desapercibidos. En cambio, nunca se deja de subrayar el papel de motor económico y social del turismo así como se transmite la imagen de que las empresas turísticas se están tomando muy en serio ser más sostenibles y responsables.
